¿No sabes qué quieres en un futuro? Tranqui, no eres sólo tú.

by - noviembre 10, 2018




Te digo que no estás sola porque a mí me pasa lo mismo, tranquila.
Tengo una reflexión para compartirte que espero pueda ayudarte a sentirte mejor. 
Nota: Los padres que están aprendiendo a ser padres también son bienvenidos para que intenten recordar un poco de qué va esto de crecer, que creo que entre todo lo que tenemos que aprender en la vida, es lo más difícil.




Empecemos:
Cumplimos 17 o 18 años y salimos del colegio, se nos dice que estamos demasiado pequeños para tomar decisiones sobre nuestro cuerpo como por ejemplo hacernos un tatuaje (más de uno ha tenido que escuchar “te vas a arrepentir” cuando lo comparte con sus padres o sus familiares), pero a la vez se nos exige saber elegir qué pregrado cursar.

¡Ah! ya entiendo, somos muy pequeños para unas cosas pero tenemos que estar suficientemente grandes, listos y preparados para “decidir nuestro futuro” y saber qué querer hacer con nuestras vidas. Mjm…

Creo que nuestros papás no entienden que ni siquiera sabemos qué cenar hoy en la noche como para que esperen que sepamos qué hacer con nuestra vida el resto de nuestros días.
Entre el enorme grupo de humanos que tenemos cierta edad y somos de la misma generación, seguramente existen aquellos que tienen la vida resulta desde los 4 años, quizá porque por ejemplo su juguete favorito era un destornillador y desde entonces los papás emocionados dijeron “Miralo tan lindo, va a ser carpintero” y efectivamente el niño crece y es carpintero, pero también existen aquellos, que como yo, encuentran gustos en diferentes disciplinas.

Mucho gusto: Alejandra Mejía y hasta hace poco todos los días me debatía entre si mi futuro tenía que ser o no el pregrado que realizo (Medicina veterinaria), que porque si no pues estoy perdiendo el tiempo (cosa que no es cierta), y porque si sí ¿entonces cuándo iba a poder dedicarle tiempo al arte que digo que tanto me gusta?.
Todos somos seres humanos y como buenos exponentes de ello tenemos todo el derecho, e incluso creería yo, la obligación de cuestionarnos, debatir y equivocarnos, una, dos, tres veces, cuatro, cinco, ochenta, da igual; el punto es que conocernos y entendernos hace parte de crecer, pero mientras todo eso pasa cambiamos de opinión, muchas veces.

Y cambiar de opinión esta bien porque no hay una edad exacta en se asegura que sí o sí empiezas a tomar buenas decisiones (quizá esa edad no llegue nunca).



No sé cuál sea el momento en el que uno descubra y acepte qué quiere hacer con su vida el resto de sus días (afortunados aquellos que lo saben desde los 4, 6, 15 años) pero considero que debería ser esencial es buscar ser felices, y para lograrlo no es necesario conseguir un título, tener una casa, un carro o ser millonarios; la felicidad está en esas cosas que haces y te llenan el alma, que te hacen vibrar, que dices “me podría morir haciendo esto y me moriría feliz” y eso que quieres hacer nadie tiene que certificártelo, no tiene por qué ser sí o sí un pregrado, puedes ser empírico en muchas cosas y trabajar por ser cada día más feliz y por ende, te acabarás volviendo mejor en lo que haces.
Recuerda que no tienes que cumplirle plazos a nadie (aunque la sociedad diariamente nos haga creer que sí), que la vida no es una carrera, que un pregrado tampoco lo es, porque lo cierto es que la vida corre y el tiempo pasa incluso si no quieres.





Entonces ¿cuándo vas a empezar a hacer lo que te gusta si no empezaste como aquellos afortunados desde que tenían 4 años?

Es bastante probable que al comenzar a hacer lo que te gusta descubras en el trayecto que es eso que quieres en un futuro y dejes de estar en el club de los que no saben/sabemos qué queremos en un futuro.
El tiempo alcanza para todo, puedes amar hacer varias cosas (mi lista es mucho más larga de lo que puedo recordar en este momento), las ideas que la sociedad impone sobre los modelos de éxito no son aplicables para todos, cada uno tiene la libertad de formarse su idea propia, y eso también está bien.

Un abrazo.
- Alejandra

La felicidad está en esas cosas que haces y te llenan el alma, que te hacen vibrar, que dices “me podría morir haciendo esto y me moriría feliz”.




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