4 trucos fáciles para organizarte día a día

by - marzo 16, 2019




¿Te ha pasado alguna vez que intentas organizarte pero fracasas en el intento?

Nos ha pasado a todos.

La razón es porque hoy es día hacerlo es abrumador, tenemos miles de actividades y millones de tareas pendientes por cumplir que nos hacen sentir que no hay forma de organizarlas y poder tomarnos las cosas con calma.

Como sé que organizarte puede ser difícil y angustiante hoy te voy a compartir 4 trucos muy fáciles que te van a ayudar a organizarte día a día.

Empecemos...





1. Escríbelo todo

Yo soy una loca maniática de la organización, he llegado a un nivel profesional en el que de todo llevo un seguimiento minucioso e intento tener control de mis actividades y mis tiempos.

Tengo 3 métodos de organización diferentes: un gestor de tareas digital, Google Calendar y mi Bullet Journal.


Escribirlo todo me permite tener una visión general de las actividades o las tareas pendientes.


Cuando observas lo que tienes delante puedes creer que es una montaña enorme que jamás vas a conseguir manejar, pero podrás ponerle orden si le asignas un momento en tu agenda según tu tiempo disponible. Además, tener las cosas por escrito es casi que un micro contrato personal con el que te comprometes a cumplir eso que te propones.


2. Planifica con anterioridad

El cuándo hacerlo es tú decisión, no todos funcionamos igual y eso está bien.

Hay quienes planifican sus días la mañana del mismo día, otras lo hacen la noche anterior y así.

Yo por ejemplo lo hago los domingos en la noche, pero ajusto todo cada mañana o a medida que pasa el día si hay cambios de última hora, porque sí, siempre hay cambios y no hay por qué pelear con eso ni ser demasiado estrictas con lo que pleaneamos.

Planificar tus tareas con tiempo es también una manera magnífica de contrarrestar tu ansiedad, porque te ayuda a vencer esa voz interna que te dice "eres una vaga y jamás haces nada".

Al tener por escrito y marcado como "hecho" todo lo que te habías propuesto el marcador queda a tu favor.


3. No priorices tareas

Te sorprendí ¿verdad?

Cuando te digo que no priorices tareas me refiero al tipo de esas tareas.

A ver, cuando entendí que vacunar a mi gata, pasar tiempo con las personas que amo, escribir este blog y estudiar para la universidad son actividades igual de importantes te juro que mi vida cambió y no estoy exagerando.

Empecé a manejar todas las tareas por igual y dejé de posponer aquello que creía que podía hacer "en cualquier ratico" o "en mis tiempos libres", porque ni "ese ratico" ni "mis tiempos libres" aparecían.

Desde que veo todo con igual importancia no solo soy más feliz porque me permito hacer todo lo que quiero sino que además no tengo que dejar de hacer todo lo que debo aunque no quiera. Es mágico.


4. Ajusta el plan inicial

Puede que hayas hecho una planeación que se ve perfecta, linda, instagrameable, organizada y magnífica pero que a la final, no funcione.

Y la noticia es que la probabilidad de que no funcione es más alta de lo que quisiéramos.

La razón de esto es sencilla: no todos funcionamos de la misma forma.

¿Entonces qué hay que hacer?

Ajustar lo que está flojo, es decir, detectar esos detalles que no nos ayudaron a que todo saliera tan bien como esperábamos y hacer los cambios pertinentes para intentarlo otra vez la semana que viene.

A lo mejor descubres que no puedes estudiar 2 horas seguidas sino solo 25 minutos como lo recomienda el método pomodoro, o te das cuenta que te va mejor trabajando en la mañana que en la noche, y así, toca ir ajustando esos detalles que nos evitan cumplir lo que queremos.

Yo estos ajustes los hago también los domingos en la noche, antes de organizar la semana que sigue evalúo qué de la semana que pasó me funcionó y qué no. Y a partir de eso determino qué repito, qué sigo usando y qué modifico.


Bonus track

En tu evaluación semanal
observa detenidamente qué tareas cumpliste y qué tareas pospusiste día tras día, tanto que incluso puede que nunca las hayas realizado.

Estas tareas suelen tener un punto en común, quizá te pasa como me pasaba a mí que posponía lo más sencillo porque creía que podía hacerlo en cualquier momento o quizá pospones lo más difícil porque tienes miedo que sea un reto demasiado grande.

Entender qué posponemos y por qué, es lo que nos permite crean un plan para sobrevivir a ese obstáculo que sin saber nos lo estamos poniendo a nosotras mismas.



Cambia la perspectiva de los errores y míralos como una oportunidad para mejorar.




Espero que estos trucos te sean útiles. Yo te los comparto porque a mí me han revolucionado la vida, no te miento, todo lo que te recomiendo es porque ha sido probado por mí misma.

Si tienes algo que comentar, qué decir o qué compartir siéntete libre de hacerlo en los comentarios porque yo te leo siempre. 



Un abrazo,


   - Alejandra

Derechos de autor: fotografía de portada por STIL en Unsplash

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